El Baul

El baúl

 

 

La familia Lanuza es muy feliz, la madre es escultora y el padre, piloto. Últimamente la hija notaba que su madre se comportaba de manera rara y ponía miradas extrañas.

 

Una noche, la madre le pide a la niña que saque la  basura y luego se duche; la niña hizo lo contrario: primero se ducha y luego saca la basura.

 

La niña va al cuarto de baño para recogerlo. Ve que hay sangre por todo el cuarto. Sale corriendo mientras gritaba:

 

– ¡Ayudadme, el cuarto de baño está lleno de sangre!

 

Huye gritando y va a la cocina, abre la puerta y vuelve a ver sangre. La niña siente que le caen muchas gotas de sudor por la cara y que el corazón le va a mil por hora.

 

Se apaga la luz y la niña siente mucho miedo ya que no ve y no sabe lo que va a pasar. Huye despavorida a su cuarto, se encierra en el armario con los ojos cerrados y sin hacer ruido.

 

En esos momentos oye la voz de su madre que la llama para cenar. Una voz tranquila que le calma todos sus miedos, piensa que la imaginación le ha jugado una mala pasada.

 

La niña se tranquiliza, sale del armario y va hacia el comedor. De camino, pasa por el estudio de su madre y ve una cabeza en un pedestal y piensa:

 

    -¡Qué artista es mi madre! ¡Qué bien hecha esta la cabeza de mi padre!

 

Al llegar al comedor, habla con su madre y entonces le pregunta por su padre, la madre le contesta:

 

-Se ha ido muy lejos. Cómete el estofado.

 

La niña  se siente triste porque no se ha podido despedir de su padre.

Comienza a comer el estofado y encuentra algo brillante que sobresale del caldo. Lo saca, lo mira y se da cuenta de que es el anillo que llevaba su padre.

 

Mientras la niña lo observa y lo levanta, la sombra de su madre empuñando un cuchillo se proyecta en la pared.

 

 

 

Andrea Ramos